Fomento y Getafe se reunirán en julio para concretar soterramiento de la A-42
El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Getafe, José Manuel Vázquez, ha manifestado hoy que el próximo mes de julio mantendrán una reunión con el Ministerio de Fomento para hablar "de las fechas del comienzo del soterramiento de la A-42", conocida como la carretera de Toledo.
En una cita celebrada la semana pasada entre el Ministerio de Fomento y el Consistorio de Getafe ya se trató el tema de la A-42, cuyo proyecto de soterramiento se firmó en julio del pasado año.
En dicha reunión se fijó "un nuevo encuentro para el mes de julio, en el que hablaríamos de fechas para el comienzo de las obras y de qué nuevos planes nos fijamos", ha explicado José Manuel Vázquez a Efe.
"El Ministerio de Fomento está estudiando una nueva estructura de presupuesto y de ella dependerán los nuevos ritmos para ejecutar la obra. Estamos en tiempo de ajuste y ellos deben ajustar", ha añadido.
De cualquier modo, el concejal de Urbanismo de Getafe ha querido dejar claro que "en ningún momento se ha planteado la desaparición del proyecto. El soterramiento de la carretera de Toledo es uno de los temas estrella del Ayuntamiento de Getafe y le damos absoluta prioridad".
En el proyecto firmado el 2 de julio de 2009, con un presupuesto de 332 millones de euros, se pactó el enterramiento de la A-42 a su paso por los barrios del Sector III, la Alhóndiga, El Bercial y El Rosón, lo que supondrá la creación de cuatro millones de metros cuadrados de jardines y zonas de esparcimiento.
La autopista contempla una sección de tres carriles por sentido y una plataforma de dos carriles reservada al transporte público, además de vías de servicio laterales de dos carriles más por sentido.
El plan provocaría también la modificación de los accesos a Las Margaritas, El Bercial, Hospital-Leganés, Sector III-Circunvalación y Sector III-Cementerio, lo que llevaría a la expropiación de fincas aledañas a las márgenes de la carretera, la desaparición del caballón antirruido de El Bercial y la construcción de dos glorietas elevadas que distribuirían el tráfico.